Fragmento de Un Libro que Jamás Escribiré #12

Come As You Are


De vuelta fuimos más cómodos pues ya nadie se preocupaba tanto por las herramientas, todos estaban disfrutando la victoria. Incluso yo hacia comentarios sobre lo increíble que fue presenciarlo. No suelo hablar pero esa noche quería hacerles saber lo agradecida que estaba de estar con ellos y cuanto me gusto verlos participar. Después de un rato todos comenzaron a dormir... Yo veía por la ventana hasta que en algún momento también me dormí.

Cuando abrí los ojos me di cuenta que me envolvían unos brazos, al escuchar su voz supe que era Isaac que hablaba con su hermano mientras todos los demás dormíamos.

- Ya sé, pero Miriam tiene algo especial. ¿No lo crees?.- Al escuchar eso cerré mis ojos y decidí fingir que dormía, estaba hablando de mi. El chico con esa hermosa sonrisa pensaba que yo era especial.
- No he visto mucho de ella pero si de Nuria. Y sabes que es una fiera. Yo tendría miedo de ser tu, sobretodo después de...
- Eres un tonto Rudy. Eso fue hace ya mucho. Somos adultos y podemos manejar las cosas.
- Si de manejar se trata no me llames. Me perdí una cita por acompañarles.
- Te divertiste y lo sabes.
- Hablando de diversión deberías de sacarla de tus brazos, cuando despierte se va a asustar.- Volvían a hablar de mi, hice mi mayor esfuerzo para que no notaran que ya había despertado.
- No creo. Además, estaba apoyada en mi mientras dormía, es más cómodo para ella si la abrazo.
- Claro, para ella.
- Amo esa canción.- En la radio sonaba Come as you are de Nirvana. Yo también amaba esa canción.

Después de cinco canciones decidí que era hora de despertar, así que Miriam abrió lo ojos para encontrar que Isaac la tenía entre sus brazos.

- Emm, Hola.- Posiblemente quedé roja al decir eso.
- Hola Miriam, seguro te preguntas porque te tenía abrazada
- Si algo así
- Hay algunos estudios que dicen que las personas duermen mejor cuando están siendo abrazadas, algo de calor humano, no lo sé. Sólo quería que durmieras bien.- En el asiento conductor Rudy se aguantaba la risa, pues estaba fingiendo que no escuchaba la conversación.
- Eso es mentira.-
- Quizás.- y mientras sonreía su mano busco la mía, la ultima media hora de viaje la pasamos tomados de la mano. No pude hablar más.



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