Pensando

junio 20, 2014




Si bien la vida se puede medir en muchas maneras últimamente me limito a medirla por periodos, niñez, adolescencia, adultez, vejez.
Cuando pasas por las dos primeras todo parece sencillo, ni siquiera te importa demasiado notas la diferencia, notas que hay algo en el sexo opuesto o el mismo, depende de ti, pero lo que realmente me está resultando un problema es el tercero.

Hay voces en mi cabeza, nunca están de acuerdo, jamás se callan cada una quiere algo diferente y en medio estoy yo que estoy de acuerdo con todas, Sé que esas voces son ’yo misma’. Si hay una idea en general sería que siempre estoy pensando que no seré suficiente, que hay algo roto en mí, algo que ya no puede funcionar y que poco a poco me llevara a un infierno del cual no podré salir y es que todos esperamos cumplir nuestras expectativas pero estoy llegando a la edad en la que da miedo tener responsabilidades, da miedo ser adulto dejar la adolescencia y es que no se está preparado, somos jóvenes por un tiempo breve no lo notamos hasta que ha terminado y ya no hay más que hacer que enfrentar la realidad, que tendrás que pagar para vivir, tendrás que darte cuenta que tus sueños de viajar por el mundo serán solo eso, sueños, que jamás conocerás el mundo mágico de Harry Potter, no podrás ir a Ámsterdam, quizá ni siquiera tengas esa biblioteca que tanto esperas por que ha llegado el momento de ser adulto y de formar parte activa en la sociedad, ya no hay tiempo de ver series, películas, estar en tumblr o ask....Aunque crean que es algo tonto decir esto a lo que me refiero es a que tienes que dejar cosas de jovenes porque están las nuevas responsabilidades...
Todo está acabando y es hora de enfrentar al mundo sabiendo que no tendrás tu ovación por haberlo vencido, porque en teoría no lo has hecho, te limitas a vivir en cómo se está acostumbrado y cada día es una nueva batalla, te conviertes en eso que una vez prometiste jamás ser...



Y tengo tanto miedo de no lograr ser lo suficientemente buena pero tengo aún más miedo a limitarme a vivir a como se está acostumbrado y renunciar, es simplemente aterrador, quizá ahora no lo entiendas pero llegará el momento en que tú también tengas que ser adulto y te darás cuenta de que es difícil, que no importa que tan maduro seas, ser adulto es otra cosa.


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